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¿Por qué las marcas deberían optar por el mundo digital?

La publicidad digital ha revolucionado la forma de comunicación entre las marcas y el público. Eso no es ninguna novedad. Cada vez son más los avances tecnológicos que abren nuevas e innovadoras puertas a los mensajes. Estos avances son fantásticos y hacen que nuestra vida social sea un poco más sencilla. Partiendo de la base de que están leyendo esto a través de un monitor y no en una hoja de papel. El error más grande que podría cometer cualquier marca sería limitarse sólo a formatos antiguos.

El público ha modificado su manera de actuar y este fue el principal motor de cambio de la comunicación. La gente no escucha de la misma manera, no capta los mensajes como antes. Estamos delante de un público ampliamente heterogéneo, que se levantó del sillón que estaba frente a la tele y ahora participa. Esto no discrimina a nadie. Hasta los más ancianos emigraron a Facebook y lo llenaron de gatitos y bebés.
Si el público cambió, ¿cómo no lo iba a hacer la publicidad? Cualquier marca que ve eso como algo negativo, se está perdiendo una oportunidad sumamente jugosa.

Aquí podemos ver dos ejemplos claros de entidades que supieron aprovechar esto, explotando al máximo la manera de penetrar en la gente y, por supuesto, teniendo grandes resultados numéricos. El número uno es una campaña de Under Armor que sacudió las redes sociales inspirando a miles de personas con un mensaje de auto superación más que positivo. En segundo lugar podemos ver, por sobre todas las cosas, el poder de un posteo y la viralidad contagiosa del mismo. Dicha viralidad puede ser utilizada para bien o para mal. Por suerte, en este último caso, es utilizada para bien y nos da una lección a todos:

“I will what I Want”- Under Armour

Gisele Bündchen

 

Organ Donation- Brazil. 

 

Las ventajas son muchas: Los mensajes llegan mucho más rápido, de manera puntual, precisa y segmentada. Los comunicadores pueden ver las reacciones del público y escuchar sus opiniones para analizarlas y hacerse una autocrítica, pudiendo perfeccionar la manera de transmisión de un mensaje sobre la marcha. Esto le permite saber con claridad si su producto gusta o no, más allá del consumo del mismo, generando una cercanía mucho mayor entre ellos y las personas. Además, pasar del online al offline para palpar los cambios, hoy es una realidad que nos muestra una pizca del futuro. Y lo mejor de todo es que, digitalmente, se puede llegar a muchas más personas que antes.

Pero claro, no todo es color de rosa. Sólo triunfan quienes se desenvuelven con sagacidad. En primer lugar, resultan victoriosos los que confían en el mundo digital y no lo miran de reojo. Los que apuestan y son conscientes de los cambios del público, siempre obtienen buenos resultados. En contraposición, los que juegan sólo la mitad de sus fichas terminan haciendo un trabajo deficiente.
Por otro lado, hoy las marcas tienen muchos más competidores. Y no me refiero a otras marcas, sino al público mismo. En Twitter, por ejemplo, el tweet de una marca compite de igual a igual contra los tweets de millones de usuarios (excepto que sea promocionado, claro). Si este tweet no muestra un contenido realmente interesante, estará muerto en segundos.
El público está cansado de ver mensajes artificiales, llenos de tipografía y logos por todas partes. La gente consume (y cada vez con mayor frecuencia) cosas más naturales; por ponerlo en otras palabras, más humanas. Las marcas que logran camuflarse a la perfección y entienden el modo de juego, también obtienen grandes resultados en la mayoría de los casos.

El futuro es incierto. Nadie sabe cuál va a ser el próximo cambio o la próxima invención tecnológica que moverá un poco más las aguas. Eso hace que las cosas sean aún más interesantes ya que no puede haber ningún dominador absoluto. Lo que podemos tener por seguro, es que quienes lleguen primeros se adaptarán mejor a los cambios que los últimos de la carrera. Pero para llegar antes hay que tener una mirada a futuro y apostar a ciegas, con convicción. Esta es la diferencia entre la publicidad tradicional y la digital. La tradicional es más conservadora: ya sabemos cómo funciona. Es un terreno conocido y explorado en su totalidad. Sabemos dónde empieza y donde termina. En cambio, en digital sabemos mucho, pero no desconocemos la dirección hacia dónde se moverá. Es por esto que quienes se destacan en este terreno hacen tanto ruido. Porque para eso se tiene que tener hambre de aprendizaje y descubrimiento. Se requiere una alta cuota de valentía. Y la publicidad digital es para valientes.

Francisco Caro- Redactor Creativo. 

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