Parir una idea.

A veces, que una idea salga a luz, puede durar lo mismo que un embarazo. Ya de movida, cuando aparece algo que nos gusta, primero hay que vendérsela al que tenés al frente, luego a tu jefe, luego a la gente de cuentas y luego al cliente. Ahí pasó el primer mes. Una vez que se aprueba hay que pelear para conservarla de la misma manera que se pensó. Un proceso largo que requiere de paciencia, insistencia y poder de convencimiento. Después viene la parte más difícil: bajarla a tierra y que conforme tanto a tu equipo como al cliente (las dos partes esperan lo mismo: que salga tal cual se contó y se imaginó). Ahí comienza un trabajo de operación muy riguroso de redacción, pasando por diseño e implementación.

En el medio pueden surgir complicaciones como en cualquier parto: desde un feedback de cliente hasta una tecnología adaptada a los tiempos o al presupuesto que contás. Si la idea sobrevive a eso, aún le queda una etapa de pura adrenalina y presión, que es que salga a la vida y le guste tanto a la audiencia a la que te dirigís, como a tus pares de esta profesión y por último, si tenés suerte, a la gente común que sabemos que no le interesa la publicidad. Nosotros con ¨Pasión Panorámica¨ para nuestro cliente Citroën , además de todo este proceso natural, tuvimos grandes riesgos durante el ¨embarazo¨ y estuvimos a punto de “perderlo”.

Primero iba a salir en el verano del 2015 y se suspendió por razones logísticas. A último momento sobrevivió y se planeó para salir en un superclásico amistoso con público de ambos lados, a realizarse el 9 de Junio. 3 semanas antes de parir, apareció el gas pimienta y por culpa del panadero se suspendió el amistoso por tiempo indefinido. Nuestra idea había nacido, pero estaba en una incubadora y teníamos mucho miedo de que no logre salir adelante. No iba a ser la primera vez ni tampoco la última. Pero de repente, meses más tarde, el médico (en este caso el cliente) nos llamó contándonos que el amistoso finalmente se iba a hacer en octubre. Entonces volvimos a insistir con esta idea y, milagrosamente, vivió.

Hoy, esa idea que tanto nos costó parir ganó un Lápiz de Oro. Quizás la gente la votó porque supo de esta pequeña historia que en el fondo no es tan diferente a tantas otras. O simplemente la votó porque le gustó. En ambos casos, estamos muy contentos y dispuestos a seguir peleando las ideas hasta que nazcan o mueran. Lo importante es sentir que uno la ha defendido hasta que avanza o pasa a ser un doc más en una computadora.

Diego Villanueva – Director General Creativo

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